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SEM

Historia

Fundacxión

 

          La Sociedad de Estudios Monásticos (S.E.M.) nació en el año 1962, por iniciativa de varios monjes especialistas en la cultura monástica, con el fin de dar entidad a una actividad que venían desarrollando desde 1958 –la celebración anual de Semanas Monásticas– que tenían un marcado carácter científico, y que llegó a agrupar a especialistas de todo el mundo, tanto monjes, como sacerdotes, religiosos y laicos.

        Estas Semanas habían nacido en un momento de proliferación de actividades de este tipo en diferentes especializaciones, lo que dio pie al superior de la comunidad cisterciense de Viaceli (Cantabria) a ponerse en contacto con el abad de Montserrat con el fin de poner en marcha unas semanas de contenido monástico. Éste, animado por la sugerencia, encargó al P. Colombás la organización de la primera Semana, que tuvo lugar en el monasterio de Montserrat, y que continuarían celebrándose con periodicidad anual.

         De esta manera, la Sociedad asumió como algo específico la promoción de la investigación monástica y su plasmación en estas Semanas que mantuvieron su periodicidad anual hasta 1968.


 

       También entre los objetivos estuvo desde el comienzo el deseo de reavivar el espíritu religioso y el tratar de dar a conocer el ideal monástico

          Un instrumento importante en esos inicios fue la puesta en marcha, en 1963, de la publicación de la revista YERMO, que llevaba como subtítulo el de “Cuadernos de historia y de espiritualidad monásticas”. En 1982 dejó de publicarse.
      
    La Sociedad dio muestras de ser una entidad viva y pronto las inquietudes se fueron definiendo con los nuevos aires conciliares. Fruto de esa realidad la Sociedad vislumbró nuevas necesidades y entendió que los planteamientos originales no debían dar lugar a reuniones meramente técnicas o científicas, sino que debían ayudar a hacer una lectura del presente y mirar también, desde la historia, al futuro.            
   
        Esta mirada hacia delante quedó plasmada en la Asamblea General de 1964 donde se afirmó que la Sociedad no quedaba reducida a temas históricos del pasado, sino abierta al estudio de los diversos aspectos de la tradición monástica, a la luz de los criterios modernos y de la manera actual de proceder, lo mismo en la Iglesia que en la sociedad civil. De un modo especial se valoró en ese momento la presencia de los seglares, porque ello posibilitaba el estudio de los temas desde puntos de vistas diferentes, interesantes y actuales.



 

     En la Asamblea de 1974 se insistió en esta orientación señalando que se debía dar más cabida, en lo sucesivo, a cuestiones que se planteaba en ese momento la vida monástica. Ello no significaba, y así lo recalcaron, una renuncia al estudio histórico, que consideran, en definitiva, fuente de enseñanza permanente de nuestro comportamiento en las nuevas realidades.

           En este empeño de ser un cauce vivo, y de responder a las necesidades del momento, la Asamblea de 1980 aportó un nuevo matiz significativo al afirmar que “en la actualidad es necesario insistir en la espiritualidad, sin que esto dé menoscabo a la historia”. Este matiz produjo que a partir de 1984 se diese un auge en la participación de los monasterios femeninos.



SEM 1958
 

          Inmersos en esa nueva realidad, la Sociedad de Estudios Monásticos trabajaría en lo sucesivo en la búsqueda de ese equilibrio, de manera que en la Asamblea General de socios celebrada en el 2005 se reafirmó el seguir manteniendo esa línea que venía dando cuerpo a la Sociedad y a las Semanas Monásticas, rechazando tanto la opción meramente cientifista, como la meramente espiritual.

          A la luz de este proceso es claro el deseo de la Sociedad de Estudios Monásticos de responder, en la actualidad, a los retos del momento, asentada siempre en sus raíces, pero mirando al futuro, para ser capaz de seguir aportando, con los medios a su alcance, a las comunidades, a la iglesia y al mundo, lo que pueden estar pidiendo hoy a la vida monástica, desde la riqueza y matices de su propia peculiaridad
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(En la foto superior mesa de piedra, en el lugar llamado "Fuente del Botijo", con la fuente al fondo, zona de arbolado próxima al monasterio de El Paular, donde se reunieron los cincos monjes encargados de dar forma a la Sociedad de Estudios Monásticos en 1962. Fueron: Agustín Sebastián Ruiz, osb; García Colombás, osb; Justo Pérez de Urbel, osb; Jean Leclerq, osb; Agustín Altisent,osb: Ildefonso Gómez, osb.
En la foto inferior los participantes a la primera Semana Monástica, realizada en Montserrat, en 1958)

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